Comienza un nuevo año y eso hace que sea un buen momento para echar una mirada atrás, de donde venimos, cómo hemos llegado y a donde vamos.

Guiado hacia mi futuro…

Para poder explicar todo, nos tenemos que remontar a bastantes años atrás, a esos años donde era estudiante de Bachiller. Siempre he sido un chico muy corriente y sin ganas (ni saber) destacar en nada. Era muy normalito en los estudios, bastante vago para estudiar por cierto, y jugando a fútbol no se me daba mal, pero tampoco como para vivir de ello.

Cuando estás en Bachiller, llega un momento en el que te preguntan: ¿Qué quieres estudiar en la universidad?

Ahora con perspectiva me parece una pregunta muy curiosa:

  • ¿No tengo más opciones donde escoger? ¿Sólo existe la universidad?
  • ¿No puedo hacer Formación Profesional?
  • ¿No puedo trabajar directamente?
  • ¿No puedo tomarme un año sabático y conocer mundo (y formarme como persona de otra forma)?

En esos momentos «sólo» había camino para ir a la universidad. Y allí estaba, delante del ordenador rellenando un cuestionario y escogiendo diferentes grados y carreras que «quería» estudiar.

Y ahí, con la «presión» social y la idea para mis viejos de que la universidad era la mejor opción, acabé «estudiando» en la Ingeniería de Telecomunicaciones de la UPV.

Este paso lo resumiré, perdí año y medio allí. Bueno, la culpa fue toda mía, por que opciones y medios para estudiar tenía de sobra. Lo que me faltaba era interés, y sin interés no hay nada que hacer.

Trabajar…

Decidí dejar la universidad en Enero y ponerme a trabajar hasta verano («era un chaval joven y súper listo, no podía quedarme sin mis vacaciones»). Gracias a un amigo de la familia entré en su empresa de construcción. Y chicos, ahí vi lo duro que es trabajar (y más en ese sector). Carga con sacos, placas de pladur, ladrillos, madruga… yo pensaba: esto no es vida para mi.

Por aquellos tiempos seguía jugando a fútbol, que era mi forma de desconectar tras el trabajo.

Vuelta a los estudios…

Y así es, volví a los estudios. Esta vez empecé a estudiar lo que a MÍ me gustaba, un Grado Superior en Automoción. Me gustan los coches, ¿Qué podía salir mal?

Pues nada más empezar las clases, ya me dieron el primer bofetón y realidad de la vida (y que no aprendí, como veremos más adelante), y fue con una frase del profesor:

«Hay gente a quienes les gustan los coches, como a Brad Pitt, y a gente que le gustan los coches, como a mi».

Y así fue, me di cuenta de que, sí, me gustan los coches, pero no para ser mecánico/pintor/chapista.

Hice mis prácticas en la Volvo, y me di cuenta de algo: la mayor parte del trabajo es repetitivo y sin vistas a mejorar. En ese ámbito, una vez te metes, es muy difícil salir de lo que sería el taller: chico en prácticas » mecánico » jefe de sección » jefe de mecánicos » jefe de taller » ¿?

Pasaría toda mi vida en el taller, como la gente que allí está. Por cierto, esto fue por el 2007-2008, hace poco he estado por la Volvo y allí siguen muchas de las personas que conocí.

Siguiendo con los estudios y trabajando…

Me puse a pensar qué podía estudiar una vez terminado el Grado Superior. Por esos tiempos me gustaba jugar a juegos de simulación de F1 y carreras, y encontré un Máster/Curso Privado de mecánico de competición.

Este curso era en Barcelona, y contaba con el apoyo de mis padres (cosa que siempre agradeceré). Así que allí me presenté, cogiendo una casa con otros 3 compañeros de clase y empezando una «nueva» vida.

Estudiaba por las tardes, mientras que por las noches trabajaba en una fábrica. Cuando en la fábrica se acabó el trabajo, empecé a trabajar en Ikea para poder seguir pagando los gastos que suponía estar allí.

Y aquí es donde, finalmente, aprendí la realidad de mi vida: yo no era mecánico. Ni de un taller de coches ni de competición. Mientras que mis compañeros no dejaban de hablar de coches, yo prefería hablar de otras cosas.

Regreso a casa y las prácticas que cambiaron mi vida…

Tras 3 años en Barcelona, regresé a casa. Comencé unas prácticas en un taller mientras decidía a ver qué haría con mi vida. Como no había trabajo, la crisis está durando demasiado en ese sector, empecé a hacerles la página web.

No tenía mucha idea de hacer páginas web, algo algo sabía y creo que quedó bastante decente: http://www.zamudiomotor.com/

Tenéis que entender la situación de cómo se hizo y cuándo se hizo y… la experiencia de quien la hizo en esos momentos 😛

Pues resulta que un familiar del dueño del taller lo vio y me comentó que quería renovar su web. Le habían hecho una web hace menos de un año pero no le gustaba como estaba. Me dijo que tenía que hacerme autónomo para poder facturarle :O

¿¿Autónomo??

Y así fue, aprovechando que vivía con mis padres, que existía la tarifa plana, y que ya tenía un cliente… me lancé como autónomo/freelance desarrollador web.

Si, para tirarse de los pelos si lo lee cualquier profesional. ¿Cómo un tipo que solo ha hecho una web, de mala manera, se mete a ser autónomo como desarrollador web?

Hay algo que todo lo vale…

Ya he dicho antes, sin interés no hay nada que hacer… pero cuando hay interés eres imparable. Vi que la web estaba hecha con ¿WordPress?, ¿qué es eso? comencé a estudiarlo y a aprender sobre ello.

Me gustaba esa situación, era como un niño leyendo artículos y artículos de AyudaWP. En uno de los artículos hablaban sobre un evento que se iba a realizar en Madrid, un tal… WordPress Day Madrid

Así que me apunté y allí fui de cabeza, si me iba a dedicar a eso tenía que ser el mejor. Aprendí, conocí gente (Fernando Tellado, Mauricio Gelves, Felix Zapata, Ignacio Cruz, y mucha gente que seguro me dejo) y me recibieron como uno más:

Si, en esa primera foto, el único Kalimotxo en la mesa era del aquí presente. Más fotos del WPDay Madrid

Tras esto me dediqué a aprender, compartir y conocer gente de la Comunidad de WordPress, hasta hoy, que ahí sigo metido aprendiendo y conociendo mucha y muy buena gente.

Moraleja…

No es algo que se aplique a todo el mundo. Pero ahora mismo mi opinión es la siguiente: es probable que no sepas qué hacer, qué estudiar o a dónde ir. Pero hagas lo que hagas, aprende lo máximo y si te interesa… ¡a por ello!

Me encantaría escuchar tu historia, si te apetece compartirla,
puedes utilizar la sección de comentarios.