No tenemos porqué hablar sólo de negocios o proyectos, en la vida, fallamos. Y es así, estoy al 99% seguro que TODO el mundo ha fallado alguna vez en algo.

Muy a nuestro pesar, en nuestra sociedad no está bien visto, en general, el fallar o fracasar. Desde pequeños nos «enseñan» que hacer algo mal no es bueno y que significa fracasar.

Pondré un ejemplo un poco «loco»: imaginemos que en fútbol, por disparar a puerta 5 veces, te diesen un gol. Así es, simplemente por disparar a puerta, por intentar marcar gol y arriesgarte a fallar y perder la pelota. ¿Cuántas veces has visto un partido en el que un equipo ataca y el otro sólo defiende? ¿Y resulta que acaban empate a cero o incluso perdiendo el que más ataca?

Si «premiásemos» el intentar algo, el arriesgarte, más gente intentaría hacer cosas y avanzaríamos mucho más como sociedad, y como personas. Claro está que no podemos arriesgarnos sin pensar un poco antes, pero, al menos, intentarlo.

Fracasar no es lo contrario a tener éxito

A veces pensamos que somos las únicas personas en el mundo que tenemos que completar retos para conseguir las cosas. Que la vida no es fácil para nosotros mientras otros lo tienen más sencillo. Cuando veo a un súper «skater» haciendo cosas y pienso lo difícil que es para mí empezar me quejo porque «él ya sabe y yo me caigo». Pero nos cuesta pensar la de veces que se habrá caído, y seguirá cayéndose, para llegar a hacer lo que hace.

Tenemos que entender que fracasar, aún por su connotación negativa en nuestra sociedad, es una forma de intentar conseguir algo.

Fracasar es lo normal en la vida

Fracasar es lo habitual, intentar algo nuevo y fallar es lo normal, lo que hay que hacer es repetir y mejorar para alcanzar el éxito.

Lo importante es cambiar nuestra forma de reaccionar cuando fracasamos. Tenemos que intentar pensar de forma positiva y no de forma negativa. Vale, hemos fallado… pero esto nos ayudará a mejorar las siguientes veces que lo intentemos.

Aún me acuerdo como con mi padre íbamos a jugar a fútbol a un frontón. Me «obligaba» a tener que jugar yo solo contra la pared y tener que dar un toque con la pierna derecha y otra con la izquierda. Fallaba mucho, pero después, en los partidos, me sentía con confianza para usar las dos piernas.

O incluso en los entrenamientos, cuando nos dejaban tirar faltas desde fuera del área, yo tiraba siempre con la izquierda… porqué el campo de entrenamiento era el sitio donde fallar y mejorar… y eso hay que aprovecharlo.

El fracaso está para ayudarte

Muchas veces, a la hora de comenzar un proyecto o realizar una lluvia de ideas, lo que me viene a la cabeza es «¿y qué pasa si no funciona (fracaso)?» Es un temor que tenemos interiorizado y que es difícil de no sufrir.

Tenemos que intentar cambiar ese pensamiento por algo más del tipo: vale, quizás fracase y no funcione, pero, ¿qué conseguiré? ¿qué habré aprendido? ¿qué me habrá aportado?

Hace un tiempo me obligué a realizar un directo en Instagram cada día durante 3 semanas. No tenía experiencia alguna, y seguro que algo saldría mal… pero me ayudaría a perder el miedo a la cámara, a aprender a hablar sin un guión e interactuando con la gente.

Fracasar te muestra que aún tienes margen de mejora

Siempre digo que los libros que más me gusta leer son de tipo biografía, saber cómo esas personas han llegado a estar donde están. Y, generalmente, todos tienen algo en común: nada les salió bien a la primera, ni a la segunda y casi que ni a la quinta ni muchas veces más.

Nos encanta rodearnos de gente que lo intenta y lucha por lo que quiere aún habiendo fracasado. Cuando nos juntamos con alguien que todo lo sabe, que todo lo hace bien a la primera, etc. (o al menos eso dice esa persona) nos entra como un «rechazo» ya que «yo nunca seré como él/ella».


Intenta siempre pensar en las cosas positivas que te puedan aportar algo, aunque sepas que fracasarás o que no saldrá bien a la primera.

¿Y tú has fracasado alguna vez? ¿Qué has aprendido de ello?